“ Sendero húmedo, frío, oscuro. Dónde se comienza a formar una niebla espesa y gélida. Los ojos forzados no consiguen distinguir bien por donde es más seguro caminar, pero lentamente avanzas.


Levantas la mirada y allí está tu hogar. Una casona en mitad del bosque, de construcción antigua y hermosura sin igual. Tranquila, solitaria, esbelta … ¿ Qué más puedes desear ? Es lo que andabas buscando desde siempre y ahora es tuya. Tu nueva adquisición, la tan deseada y para tu bien, a muy bajo precio. Así que no se puede desear más.


Entras, te acercas al hogar encendido y calientas tus heladas manos. Te quitas el abrigo y te acomodas en tu butaca con los planos de los cambios que quieres hacer a tu nueva casa. Con muchas horas de trabajo, terminará por ser la casa de tus sueños, esa que sueñas desde temprana edad. “Sueños, no Imaginación” .


Es hora de descansar. Cena rápida y a la camita. Mañana se presenta un duro día de reformas. Un día que marcará el comienzo.


Al amanecer despiertas. Duchita, desayuno … Y a trabajar. Aseguras de goteras el tejado y a la chimenea le das unos toques que precisaban desde hace años. Se te va la mañana en ello y lo notas al escuchar el rugir de tu tripa. Tras un buen almuerzo, a la batalla del martillo y clavos nuevamente. Todo quedó bien asegurado en el exterior, así que es el turno del interior.


Tras haber pasado días atrás, horas lijando, es hora de la nueva mano de pintura. Nada más poner la brocha en la pared, se escucha un susurro o algo parecido. Puede que llegue del bosque o sea el cansancio. Continuas y brochazo tras brochazo se hacen los susurros más audibles a la vez que más terroríficos. Te espantas. Retrocedes unos pasos hacia el centro de la habitación mientras continúas mirando la pared. Misteriosamente, la nueva pintura, marca como la forma de un humano. Tus ojos se abren al máximo y ahogas un grito cuando crees o tal es real, esa figura parece que levemente realiza movimientos como queriendo escapar de la pared.


Se te cae la brocha e intentas salir de allí, pero la maldita puerta se cierra de un portazo y gritas del susto. Tus manos se aferran al pomo, pero no gira. Te desesperas, pateas la puerta, gritas... Todo en vano, no sucede nada o sí, la pared se comienza a abultar en forma humana. La fina capa de pintura se termina por romper y de su grieta surge un cuerpo putrefacto con cara calavérica que te mira fijamente. Sí te mira, conserva sus asqueroso ojos podridos y tu cuerpo se asusta tanto que termina por chocar tu espalda contra la pared más cercana, mientras continúas mirando como ese espanto se acerca a pasos que parecen arrastrados por la muerte.


Crees que es una pesadilla y deseas despertar. No te lo puedes creer, al fin encontraste la casa que tanto SOÑABAS. A tu mente llegan recuerdos de la casa. Tú y tus amigos juegan en un hermoso jardín de rosas y flores de rico aroma. Un anciana grita y amenaza con hablar con vuestros padres por no parar de romper sus plantas. Ella toma el balón que acaba de destrozar los tallos nuevos de su apreciado rosal negro y lo lleva dentro. Tú entras a su casa, la sigues, le pides el balón pero ella se resiste, forcejea y cae hacia atrás con la mala suerte de golpearse la cabeza y morir al instante. Te asustas y llamas a tus compañeros, entre todos, asustados, decidís ocultarlo todo y usáis un armario empotrado para meter a la mujer, que parece entrar a la perfección en ese hueco estrecho. Lo selláis con barro y ladrillos viejos que hay en la parte trasera de la casa y marcháis.


Nadie se preocupa de nada. Ella vivía sola y nadie la hecha de manos. Con el paso de los días, las pesadillas hacen perder la cordura de tus amigos y se suicidan uno por noche. Temes te suceda lo mismo y confiesas a tus padres. Ellos te ingresan en un psiquiátrico pensando que la pérdida trágica de tus amigos te hicieron perder la razón. Medicinas, inyecciones, electro-shock, te calman y años después eres dado de alta. No recuerdas nada. Sólo la casa vuelve a tu mente, día a día y deseas volver, deseas tenerla, comprarla y hasta ansías estar allí hasta tu muerte. Dicho y hecho. Heredas las riquezas de la familia al morir tus padres y encuentras el anuncio de la venta de esa casa. No lo puedes creer. Una casa igual a la que está en tu mente. WWOOWW UN SUEÑO HECHO REALIDAD.


Realidad que termina como lo habías deseado. Muchas veces los sueños se hacen realidad aunque no exactamente como lo deseábamos en un principio. Ya tienes tu casa y pasarás en ella hasta el final de tus días. La anciana te agarra fuertemente del cuello, al igual que hizo al sujetar la pelota, pero esta vez no se va a soltar y tú no puedes hacer nada, forcejeas pero eres arrastrado a la pared. Ambos uno junto al otro entráis dentro del terrorífico armario empotrado que sirvió de fosa para la pobre mujer y misteriosamente, la pared se cierra. Hora tras otra ves esa mirada fija en ti. Intentas escapar, pero no puedes y tras días de lucha mueres en terrible agonía. Al igual que ella, nadie te buscará pues no posees a nadie.


OTRO DESEO CONCEDIDO “ .


EME82


Reviewed by EME82 on octubre 19, 2020 Rating: 5

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